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Sin restricciones reales, cualquier IA te devuelve consultoría de manual. Estos prompts empiezan por obligarte a ponerlas.
Pídele estrategia a una IA sin darle restricciones y te devuelve consultoría de manual: correcta, ordenada y aplicable a cualquier empresa, o sea inservible para la tuya. El valor aparece cuando le pones límites reales —cuánto dinero, cuánto tiempo, qué equipo— y cuando le obligas a mojarse.
Los prompts de negocios de esta página están construidos con esa lógica: analizar decisiones con criterios explícitos, preparar propuestas comerciales, montar presupuestos, documentar procesos, redactar comunicación profesional y estructurar reuniones. Pensados para autónomos y pymes, que es donde no hay un equipo detrás que haga este trabajo.
La terminología es la de aquí. Los prompts traducidos del inglés hablan de figuras societarias, roles y procesos que no se corresponden con cómo funciona una pequeña empresa hispanohablante, y el resultado suena a caso de estudio ajeno.
Presupuesto real, plazo, personas disponibles y qué no estás dispuesto a hacer. Un plan que ignora que sois dos y no hay dinero para publicidad es un plan para otra empresa. Las restricciones no empeoran la respuesta: son lo que la hace tuya.
Los modelos tienden a validar lo que propones. Añade explícitamente: "argumenta en contra de esta decisión con los tres motivos más fuertes". Es la instrucción que convierte una conversación cómoda en una útil, y la que menos gente usa.
"Mejorar la rentabilidad" no es un objetivo, es un deseo. Da el margen actual y el que necesitas, la facturación y el plazo. Con cifras, la respuesta se puede comprobar; sin ellas, siempre suena razonable y nunca se puede evaluar.
En análisis de mercado y competencia, exige que marque qué afirmaciones puede sostener y cuáles son inferencia suya. Sin esa separación, una estimación inventada y un dato real llegan con la misma cara de seguridad.
Actúa como asesor de pequeñas empresas en {SECTOR}.
Mi situación: {FACTURACIÓN}, {NÚMERO DE PERSONAS}, {MARGEN ACTUAL},
{PRINCIPAL FUENTE DE INGRESOS}.
Restricciones: dispongo de {PRESUPUESTO} y de {PLAZO}. No estoy dispuesto
a {LÍMITES INNEGOCIABLES}.
Estoy valorando {DECISIÓN CONCRETA}.
Dame:
1. Los 3 argumentos más fuertes a favor, con el número que los sostiene
2. Los 3 argumentos más fuertes EN CONTRA, sin suavizarlos
3. Qué tendría que ser cierto para que esto funcione, y cómo lo compruebo
antes de comprometer dinero
4. Una alternativa más barata que persiga el mismo objetivo
Marca cada afirmación con [DATO] o [SUPUESTO]. No me des la razón por
defecto: si crees que es mala idea, dilo en la primera línea.El punto 3 es el más valioso y el que nadie pide: convierte una decisión de intuición en una hipótesis que puedes verificar barato antes de gastar. Y la última línea contrarresta la tendencia del modelo a validar lo que ya has decidido, que es de donde salen los planes de negocio que solo convencen a quien los escribió.
Para estructurarlo, para no dejarte apartados fuera y para poner a prueba tus supuestos, mucho. Lo que no puede aportar son los datos de tu mercado concreto: eso lo tienes que traer tú. Un plan de negocio con cifras de mercado inventadas por una IA no engaña a ningún banco ni a ningún inversor.
No sin verificarlos. Puede dar cifras con aspecto de informe sectorial que no proceden de ninguna fuente concreta. Pídele siempre que marque qué es dato y qué es estimación suya, y contrasta lo importante con fuentes reales antes de construir nada encima.
No, pero cambia la conversación con uno. Llegar con el análisis hecho, los escenarios planteados y las preguntas afiladas reduce horas facturables y mejora lo que sacas de ellas. Lo que no reemplaza es el criterio de alguien que ha visto tu problema veinte veces.
Los modelos de razonamiento dan bastante mejor resultado en decisiones con varias condiciones y escenarios comparados, aunque tarden más. Para redacción de propuestas y comunicación profesional, cualquiera de las principales cumple de sobra.