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La IA no enseña, pero se lleva las tardes de preparar material, redactar rúbricas y generar variantes de un ejercicio.
La IA le ahorra a un docente justo la parte que le roba las tardes: preparar material, redactar rúbricas, diseñar actividades por nivel, generar variantes de un ejercicio. Nada de eso es el trabajo importante de enseñar, pero es el que consume las horas que deberían ir a lo otro.
Los prompts de educación de esta página cubren secuencias didácticas, rúbricas con criterios observables, baterías de ejercicios con solucionario, adaptaciones curriculares, material de refuerzo y comunicación con familias. Escritos en español y pensados para adaptarse a distintos sistemas educativos hispanohablantes.
Esa adaptabilidad es deliberada: los niveles, la nomenclatura de los cursos y la estructura curricular no coinciden entre España, México, Argentina o Colombia. Todos los prompts te piden el país y el nivel en vez de dar por hecho un sistema concreto.
Un modelo sin esa información responde con un sistema educativo promedio que no es el de nadie. Indica el país, la etapa y el curso, y si trabajas con un currículo oficial concreto, nómbralo. Cambia el vocabulario, la profundidad y hasta qué contenidos corresponden a ese año.
En una rúbrica, "comprende el texto" no es evaluable. "Identifica la idea principal y la distingue de los ejemplos que la apoyan" sí. Exige que cada nivel de logro describa una conducta concreta: es lo que hace que dos profesores puntúen parecido.
Al pedir ejercicios, pide también en qué se equivoca habitualmente el alumnado en cada uno y por qué. Es la información que te permite anticipar la explicación en clase, y es lo que ningún libro de texto trae.
La misma actividad en tres niveles de dificultad, con la adaptación para quien necesita apoyo y la ampliación para quien va sobrado. Generarlo de una vez cuesta lo mismo que generar uno solo y resuelve la atención a la diversidad de esa sesión.
Actúa como docente de {MATERIA} con experiencia en {ETAPA Y CURSO}
en {PAÍS}.
Tema: {CONTENIDO}. Sesiones disponibles: {NÚMERO} de {MINUTOS} minutos.
Punto de partida del grupo: {QUÉ SABEN YA Y QUÉ SE LES ATRAGANTA}.
Recursos: {CON QUÉ CUENTAS EN EL AULA}.
Prepárame:
1. Secuencia sesión a sesión, con el objetivo concreto de cada una
2. Una actividad por sesión en tres niveles: apoyo, estándar y ampliación
3. Los errores más frecuentes del alumnado en este contenido y cómo
anticiparlos en la explicación
4. Rúbrica de evaluación con 4 criterios y 4 niveles de logro, descritos
como conductas observables
Adapta la terminología al sistema educativo de {PAÍS}.
Si algo del temario no encaja en las sesiones disponibles, dímelo en vez
de comprimirlo.El punto 3 es el que más rentabiliza el tiempo: saber de antemano dónde se atasca el alumnado cambia cómo explicas, y es conocimiento que normalmente solo se adquiere después de dar el tema varios cursos. Y la última línea evita la secuencia imposible que hay que replanificar en la segunda sesión.
Como borrador y estructura, ahorra muchísimo. Como documento final, no: la programación tiene que ajustarse a la normativa de tu administración educativa, que cambia por país y por comunidad y ninguna IA tiene fiablemente al día. Úsala para el esqueleto y revisa tú el encaje normativo.
La van a usar, así que la pregunta útil es qué tareas siguen teniendo sentido. Funcionan bien las que exigen proceso visible, defensa oral, trabajo sobre material propio de clase o reflexión sobre el propio error. Estos prompts sirven precisamente para diseñar ese tipo de tarea.
Para preparar la rúbrica, para dar retroalimentación redactada a partir de tus anotaciones y para detectar patrones de error en el grupo, sí y ahorra mucho. Para poner la nota, no: implica datos del alumnado y una decisión que debe ser tuya y defendible.
Son datos de menores en la mayoría de los casos, así que trátalos con el máximo cuidado: anonimiza siempre, no subas trabajos completos con datos identificativos y revisa qué permite la política de tu centro. Ante la duda, no lo hagas.